No nos enseñaste lo que es el amor, eso solo puede enseñártelo la vida, pero de ti aprendimos que sí se podía explicar con palabras.
No nos enseñaste lo que es la muerte, eso solo puede enseñártelo la muerte, cuando te pasa por al lado dejándote un hueco en el pecho. Hoy nos la has vuelto a hacer cercana y ese agujero se ha ensanchado un poquito. Hasta siempre, Mario.
You didn’t teach us the meaning of love, as one just can learn it from life. But you did teach us that it was possible to put it into words.
You didn’t teach us the meaning of death, as one just can learn it from death, when it comes along leaving you a hole in your chest. Today you’ve made this hole grown a bit. Good bye, Mario.
Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.

Benedetti por Rodolfo Lucile
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido
por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
No me lo digan cuando me despierte.
Hay personajes, como Mario, que hace ya años entraron en la inmortalidad.
Ahora nos restan muchas horas para sorber su obra, que aunque no crezca, que tiene mucho que enseñar y compartir.
Hasta pronto