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Un encuentro

Miércoles, 23 febrero 2011

Era a finales de julio y estaba esperando a una amiga con la que para tomar un café y hacer una pequeña visita por el pintoresco barrio de Kagurazaka. Frente a la estación de Iidabashi, no parecía ser yo el único que esperaba a alguien. Un par de chicas con uniforme escolar, un joven con un colorista peinado que miraba nerviosamente en todas direcciones (una cita romántica, tal vez) y un típico sarari-man japonés, ejecutivo con su traje y su maletín. Al parecer, este último tenía determinada urgencia fisiológica y siendo que en la cafetería junto a la estación disponían de escusado el señor se decidió a entrar. Pero, mirad la foto.

I was wating for a friend of mine in front of Iidabashi Station when, another man who looks as also waiting, decided to go to the toilet in the bar at his side. But looking to the picture, you’ll find he left something there.

No se si ser tan confiado es algo habitual allí o si era una manera de advertir de su presencia a la persona que esperaba, en caso que se personara justo en ese momento de escatológica intimidad. Lo que si puedo asegurarle a este señor es que si visita mi país no debe hacer eso… Finalmente, tras la constatación de una serie de malentendidos que nos mantenían a cada uno en una salida diferente de la estación, se acabó la espera. Me encontré con mi amiga y debo aclarar que fue por primera vez, ya que hasta el momento era una conocida de este mundo blogosférico.

Then I finally met my friend personally by the first time, ‘cause before that we just knew each other from our blogs. It was so nice to share some drinks, chat and walk by Kagurazaka. She was also so nice to give me a welcome present. It was the shīsā you can see in the next pic, reminding me the okinawan origin of hers.

Fue una tarde muy agradable en que compartimos merienda, conversación y paseo, pudiendo constatar que la persona amable, inteligente y divertida que se adivina en su actividad en la red no defrauda, todo lo contrario, al pasar de lo virtual a lo personal. Debo agradecerle que me diera la bienvenida a su país reivindicando sus raíces okinawenses con un magnífico regalo que ya preside y trae buenos augurios a mi hogar, tan lejano de aquel lugar de encuentro. Se trataba de las figuritas de shīsā que podéis ver en la foto.

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One Comment leave one →
  1. Lunes, 14 marzo 2011 '0:17'

    🙂
    Un abrazo.

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