Skip to content

Mi primer día en Japón (2)

Jueves, 22 marzo 2012

Retomo mi azaroso relato desde el momento en que aterricé en mi aeropuerto de enlace.

Una vez en Londres, llamé a mi madre. No soy bueno memorizando números y sólo retengo el de casa. Imaginé que mis amigos, al no poder contactarme, llamarían también allí para informarse de mi situación. Como luego explicaré, acerté. Para no engordar el coste de la conferencia, rápidamente expliqué que llamaba a cobro revertido porque me habían hecho facturar todo, incluyendo móviles y dinero, que las medidas de seguridad eran extremas, con el aeropuerto tomado por la policía militar, pero aparte de cachearme y tenerme que descalzar no había más problema.

Las más de nueve horas de espera en Londres, podrían haber sido casi placenteras. Con todo el lío no había dormido nada desde el día anterior y, al no tener ningún equipaje que vigilar podía matar el tiempo durmiendo en algún sofá o sillón. Pero claro, en aquel caos, la cantidad de gente ocupando cualquier rincón apenas dejaba hueco, y en el suelo no te dejaban tumbarte. La única vez que conseguí un cómodo sofá, a los dos minutos se produjo el primero de los varios desalojos por las falsas alarmas de un sistema de seguridad extremo.

El nerviosismo se volvió a disparar cuando a la hora prevista del vuelo de Madrid y allí no aparecía nadie conocido. Las colas en el control de seguridad eran interminables, pero visto lo visto (y lo no visto, porque allí había información de salidas pero no de llegadas), decido preguntar, maldita la hora, para averiguar que el avión de marras seguía en Barajas por no se que leche del tren de aterrizaje. A temblar. Y luego que había despegado, y luego que iba a llegar justo justo, y luego que no se puede hacer nada, que no se pueden saltar la cola del control por mucho que vayan a perder su enlace, y que váyase ya a embarcar que no lo pierda usted también.

Pues menudo pitote que formé en el avión, que suerte que la tripulación era muy comprensiva, especialmente una azafata vizcaína se portó fenomenal y ya estábamos pactando que iba a fingir una indisposición para retrasar el despegue. El caso es que finalmente, en plan película, tal como mis amigos entraron corriendo en el avión, se cerraron las puertas y aquello echo a andar. Y vale que la cosa era fuerte, pero el suspiro de alivio al verme y los abrazos y llantos me parecieron, ingenuo de mí, un poco exagerados.

Y es que llamé a mi madre para que no cundiera el pánico, pero sin contar con la proverbial tendencia andaluza de exagerarlo todo. Así que, a través de ella, mis amigos “supieron” que en Haethrow la policía militar me había metido en un cuarto de seguridad, me desnudaran y me quitaran el dinero y hasta los móviles. Así que los pobres, si no venían ya nerviosos de perder el vuelo y temiendo ser recibidos como terroristas por viajar conmigo, al salir de su avión les esperaba un soldado gritando sus nombres. Ellos no sabían que, ante mi insistencia, el coordinador de vuelo había mandado buscarlos y traerlos directamente. Como tampoco entendían inglés, fueron arrastrados a tirones de brazo a la carrera por pasillos reservados a personal del aeropuerto. En fin, que el estado post-nervioso nos duró hasta estar sobrevolando Siberia, empalmando con el estado pre-nervioso de “cielo santo esto no llega nunca a Tokyo”.

El vuelo, finalmente, transcurrió sin mucho más que reseñar que el descubrimiento de los cup-noodles y su ingesta compulsiva durante las aburridas horas en que era el único que no conseguía dormir. Bueno, hubo otro hecho de enorme gravedad: antes de aterrizar comprobé, por la dificultad al ponerme las zapatillas, que mis pies estaban muy hinchados. Ligeramente alarmado, inexperto como era en vuelos largos, lo atribuí al tan comentado síndrome de la clase turista. Sólo horas después, al descalzarme de nuevo, pude darme cuenta que sobre mis calcetines llevaba esos calentadores gruesos que te dan en los vuelos largos.

En fin, estábamos en Japón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: